
OWANÉ (La niña que cruzó el río)
- Nuevo libro infantil -
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Susana Saura
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"Los sueños frustrados son causa de enfermedad"
Lo asegura el descreído
Corto Maltés y yo me lo aplico a la literatura y a la vida, dos
palabras que definen una única realidad, en la que habito ya con
una sola aspiración, la de Robert Louis Stevenson: “Ser honesto,
ser amable –ganar un poco y gastar un poco menos, por lo general
volver más alegre a una familia por su presencia, renunciar si
es preciso y no sentirse amargado, tener unos pocos amigos pero éstos
sin rendirse jamás, sobre todo, con esa severa condición:
ser amigo de sí mismo-, he aquí una empresa que requiere
toda la fuerza y delicadeza que pueda tener un hombre. Posee un alma ambiciosa
quien pidiera más, y un espíritu optimista quien esperase
que tal empresa fuese exitosa. Hay, sin duda alguna, en la suerte humana
un elemento que ni siquiera la ceguera puede controvertir: sea la que
fuese nuestra tarea, no estamos destinados al éxito. Nuestro destino
es el fracaso. Así es en todo arte y todo estudio; es así
sobre todo en el mesurado arte de vivir bien”
Este es, por tanto, mi MANIFIESTO DE INTENCIONES:
He puesto mi palabra en un balandro / de versos y de estrofas vacilantes, / propósitos ardientes e inconclusos / que quieren ser aquello que no he sido: / la lenta migración de las tristezas, / la terca permanencia de un recuerdo, / inmortales vestigios arqueológicos, / fenómenos del tiempo avecinado. / No fue ese su destino, sin embargo; / preñadas de mi mal, mortal humano, / preñadas de mi mal, tan contagioso, / caducas, fugitivas y marchitas / se desvelaron siempre mis palabras. / Bajé el listón entonces, la alta mira / en vano de poblar, no lo que fui, / sino el deseo atroz de figurar / en las estanterías, ataúd / ser en la enciclopedia... y aun así / no cupo mi estertor en el 'prime time' / ¿Quién sabe dónde? Nadie me ha buscado, / no ocupa mi cadáver fotogramas, / ni crónicas diversas os relatan / el incierto motivo de la busca / absurda de mi verso; así he hallado / - inconcluso también, y vacilante - / apenas el retrato de mí mismo. / Los años han pasado, han vuelto al fin / las aguas a su cauce: el sinsentido. / No aspiro, tal Cyrano, a que la luna / alcance, sino apenas a volar, / no alto, pero solo. Y, en resumen, / ayer puse mi verso en un navío, / hoy no. Después del breve sobrevuelo / que a ningún lado nos lleva, después / del interior periplo de las sombras / y el silencio ignominioso, oceánico / no obstante, pongo acaso mi palabra / para amorizar en ti, en vosotros, / sin otra compañía que el ladrido / lúgubre a la luna de los perros / que ya no tienen dueño.